El camino a la tierra prometida de la comunidad Zenú de Membrillal
Los años 80 fueron una época de muchos actos violentos en el país pues el surgimiento de grupos al margen de la ley azotó varias regiones del país, una de las zonas altamente afectadas fue el departamento de Córdoba, donde allí mismo se encuentra la comunidad indígena Zenú los cuales también se vieron afectados, ocasionando que se marcharan de sus tierras ancestrales y empezaran de nuevo en otras ciudades y/o municipios. El Capitán del cabildo local de Membrillal, que se encuentra desde 2001 en Cartagena, Leovigildo Castillo afirmó en una entrevista con el medio Red Prensa Verde y Yucá Pelá que “El conflicto armado ha hecho grandes sangrados de nuestra cultura, ya que han provocado el desarraigo de nuestros territorios ancestrales” * .
Córdoba es un departamento repleto de mitos, leyendas, bailes, corralejas y música, que entre brisas caribeñas y lluvias torrenciales se han esparcido hacia los 30 municipios que hacen parte del departamento, pero más allá de la leyenda de la llorona, los múltiples festivales y el bullerengue; entre los municipios de Tuchín y Chinú se encuentra San Andrés de Sotavento, Cabildo Mayor del Resguardo de la comunidad indígena Zenú. Una comunidad indígena que desde su asentamiento en la región durante la época de la colonia ha tenido inconvenientes con la tenencia de sus tierras, ocasionando que se desplazaran hacia otras regiones estableciendo así pequeños Cabildos locales que permitieran mejorar la calidad de vida de varias familias, así fue el caso de la comunidad Zenú de Membrillal en Cartagena Bolívar.
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| Tomado de: Mitos y Leyendas San Andrés CÓRDOBA |
El mito de los Zenú cuenta que en el principio no existía nada solamente oscuridad y soledad, pero todo esto cambió hasta que llegaron los Dioses Mexicón y Manexca pues fue desde allí que la comunidad indígena empezó a poblarse en las cercanías de los valles del río Sinú. Fueron el maíz, la yuca, el ñame y la famosa caña flecha; los que permitieron su desarrollo de subsistencia agrícola y así mismo avances en cuestiones hidráulicas para sus tierras, para ellos sus tierras ancestrales siempre han sido sagradas y de gran cuidado. Sin embargo, a partir de la colonia hasta la actualidad estos territorios indígenas han evidenciado ciclos recurrentes de violencia y despojo, aunque durante varios años han logrado recuperar un número de tierras que les pertenece, la llegada de grupos paramilitares a la región en los años 80 debilitaron y frenaron la recuperación de las mismas pero la intimidación y las amenazas de este grupo armado ilegal condujo a que un número severo de indígenas abandonaran sus tierras para encontrar un nuevo camino y nuevas tierras lejos de sus creencias, de sus culturas y de sus increíbles escenarios naturales.
La violencia que los sacó corriendo
Fue exactamente en 1985 cuando se empezaron a ver entre los habitantes de Montes de María, Norte de Córdoba,Alto San Jorge y con el tiempo San Andrés de Sotavento; hombres y mujeres con trajes camuflados portando en su brazo izquierdo la bandera de Colombia con las palabras “FARC-EP” y en la mano derecha un fusil. Así comenzó todo, con el frente 35 de las FARC en la Serranía de San Jacinto pues a partir de allí se abrió la puerta a que en los años 90 empezaran a habitar varios grupos tales como: El grupo armado ELN, los paramilitares y las BACRIM.
En un inicio, la violencia se vio enmarcada por dos actos: el primero la presión por parte de los diferentes grupos armados hacia campesinos ,pequeños ganaderos y propietarios por quitarles progresivamente sus tierras a través de amenazas e “impuestos”, el segundo fue la mal llamada “limpieza social” donde comenzaron a asesinar Mujeres, hombres, niños y ancianos, todos estos asesinatos según el Ministerio de Interior en su “Diagnóstico comunitario del estado de los derechos fundamentales del pueblo Zenú” ** , fueron selectivos contra la población.
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| Tomado de: https://www.elpais.cr/ |
Para 1993 a 1997 la situación empeoró pues la población comenzó a tener la presencia del paramilitarismo lo cual causó un gran número de desplazamientos de los habitantes hacia regiones aledañas, pues este grupo era más violento y causaba bastante terror dentro de la población y la comunidad indígena con sus llamadas “vacunas” o impuestos que año tras año aumentaban de costo,llevando a los campesinos y los indígenas a vender o abandonar sus tierras para que la deuda no siguiera aumentando. Esto no fue lo único que llevó a que a la comunidad indígena Zenú y los campesinos dejaran San Andrés de sotavento, sino que los asesinatos, desapariciones, masacres y torturas; llevaron a que el terror y el temor se apoderaran de ellos y de sus familias obligándolos a huir en busca de seguridad y estabilidad, llevándolos a un largo camino de una tierra prometida.
Con el acuerdo de paz que se firmó en 2016, se pensó que las probabilidades de recuperar algunas tierras ancestrales de los indígenas tomadas por las FARC, se facilitarían pero lo que ha sucedido es que otros grupos armados como las BACRIM, Los Urabeños”, “Los Paisas”, “Águilas Negras” y “ERPAC”; siguieron causando terror y hostigamiento en el territorio debilitando las esperanzas de recuperar sus territorios.
La ciudad amurallada que no los vio llegar
A finales de los años 90, campesinos e indígenas de la región no aguantaron más violencia, más pérdidas de familiares y aburridos de las amenazas, finalmente deciden desplazarse a otras ciudades en donde buscaban encontrar mayor estabilidad y por sobretodo la paz de caminar y salir sin ningún temor. Algunos se marcharon a pequeños municipios cercanos a el departamento de Córdoba y otros buscaron el camino en las grandes ciudades, así fue el caso de 45 familias de la comunidad indígena Zenú quiénes en el año 2000 decidieron tomar sus cosas más preciadas y llevar su cultura y diversidad a la turística “Ciudad Amurallada”.
Cartagena es una de las ciudades portuarias más importantes del país y aún más importante una de las mas visitadas por turistas tanto colombianos como de muchas otras partes del mundo, debido a su castillo de San Felipe, el centro histórico y sus actuales desarrollos urbanos. Pero detrás de las caminatas nocturnas por la “heróica”, los hoteles finísimos y la comida exquisita que se ve de los mejores restaurantes; están las zonas olvidadas de la ciudad y a tan solo 15 kilómetros de esta, se encuentra una de ellas, Membrillal.
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| Tomado de: El Heraldo |
Las familias Zenúes llegaron allí con la guía del Cacique Leovigildo Castillo, hicieron el debido procesos de informar y denunciar los hechos atroces que los obligaron a llegar a la ciudad ante la Fiscalía y los entes pertinentes para que les pudieran brindar una solución a su problemática. Después de esto, dos años más tarde la comunidad Zenú pudo formalizar su cabildo en Membrillal el cual por cierto, actualmente es el único resguardo en la ciudad que el Distrito, el Ministerio del Interior y el resguardo indígena de San Andrés de Sotavento reconoce.
Al estar tranquilos por su reconocimiento en la ciudad, las familias Zenúes emprendieron la búsqueda hacia su nuevo territorio, en el camino tempestuoso encontraron personas que deseaban ayudarles como lo fue un Sargento pensionado de la Armada Nacional quien decidió cederles dos casas en el barrio Membrillal, pero buscando mayor comodidad para las familias y espacio para sembrar sus propios alimentos y materias primas, el Cacique Leovigildo se las ingenio para contar con el apoyo de la Alcaldía de Cartagena y obtener una mayor extensión de tierra, fue así como lograron tomar en arriendo la finca San Isidro,un predio de 8 hectareas listo para sembrar yuca, plátano, hortalizas y por supuesto el gran sustento de la comunidad, la caña flecha, el cual debían pagar anualmente por una suma de $1.600.000.
Muy pocas personas están enteradas de la existencia del resguardo Zenú cerca al centro de la gran ciudad amurallada y los pocos que saben no entienden porqué ellos se encuentran allí, ante esta invisibilidad por parte de la sociedad y del mismo Estado, la Fundación para la Educación Multidimensional (FEM) con sus proyectos sociales guiados a la comunidad indígena tales como “Niah” y “Café tuchín”, no solo han logrado empoderarlos y darle otras oportunidades de trabajo sino que también les permite dar a conocer sus tradiciones y culturas a través de las artesanías, sombreros y mermeladas hechas con recetas ancestrales de la comunidad. Por otro lado la fundación también busco ayudarles desde la educación entorno a la creación de negocios en el camino a mejorar su economía a través de conferencias, charlas y equipos de trabajos que pudieran brindarles mayor conocimiento frente al manejo de sus propias empresas.
El camino a la tierra prometida
Las familias zenúes recuerdan con nostalgia sus amadas tierras ancestrales creadas y concebidas por los Dioses Mexicón y Manexca, pero al ver su tranquilidad y paz en el barrio Membrillal comenzaron a recibir más y más familias de la comunidad que hasta la actualidad son 104. La convivencia dentro de la finca iba muy bien pues se estaba buscando la manera de mantener sus culturas entre los más pequeños de la comunidad, sin embargo en el agosto de 2017 la estabilidad de la comunidad fue abruptamente estropeada cuando el ESMAD interrumpió sus actividades para desalojarlos de la finca que habían estado tomando en arriendo desde 2002.
Lo que sucedió con estas tierras fue que ante las autoridades y entidades implicadas, la comunidad Zenú presentaba un incumplimiento en el pago de dicho arriendo causando así un acción de desalojo inmediato para todas las personas que se encontraban allí. Para los Zenués este acto los tomó por sorpresa pues según ellos, afirmaron en el medio de comunicación Red Prensa Verde y Yucá Pelá que: “Dentro del proceso de desalojo, teníamos un contrato de arrendamiento que se cumplió en 2016, teniendo una prórroga y unos acuerdos con el alcalde Manuel Vicente Duque. Debido a esta situación se retrasaron las gestiones para la compra del terreno y las cosas no se dieron como queríamos.”
Ante esta situación, los indígenas sentían la inconformidad en cuanto a cómo se estaba manejando el desalojo pues no se estaba respetando la “condición y jurisdicción especial que debe ser tenida en cuenta a la hora de un desalojo”***, pero posterior a este incómodo evento la alcaldesa de la Localidad 3, Patricia Zapata Negrete, suspendió el desalojo después de haber dialogado y llegado a un acuerdo con los representantes del cabildo y propietarios de la tierra. El acuerdo al cual se llegó fue que se encontraría un nuevo espacio para el cabildo, sin embargo pasaron 5 meses y el cabildo aún no tenía proporcionada una nueva tierra y por el contrario nuevamente estaban amenazados por desalojo y así se siguió ignorando la situación de la comunidad. En agosto de 2018 el Gobernador de Bolívar, Dumek Turbay Paz, vió la preocupación de los indígenas asentados allí y afirmó que tendría un compromiso con la comunidad para buscar un lugar apto para ellos, fue así que se estableció un cronograma con los representantes del cabildo, en donde se estipuló que habría un plazo hasta el 30 de septiembre de 2018 para mirar y discutir los posibles predios en los cuales se podrían asentar y que para antes del 4 de diciembre del presente año tendrían que estar establecidos en las tierras proporcionadas por el Estado.
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| Tomado de: http://www.eluniversal.com.co |
Hasta la actualidad no se ha tenido conocimiento sobre los predios que el Gobernador de Bolívar estaba ofreciendo a la comunidad y mucho menos si se están respetando los cronogramas previamente presentados a los Zenués.
El cabildo indígena Zenú de Membrillal en este momento se encuentra nuevamente en la búsqueda de la tierra prometida y esta vez no hablan de sus tierras ancestrales pues aún tienen miedo de volver allí, sino de las nuevas tierras que el Gobierno les promete. La situación de esta comunidad ha evidenciado el poco interés y preocupación de los representantes políticos hacia lo ancestral, hacia las comunidades indígenas que llevan años siendo parte de la conformación de una Colombia rica en cultura y diversidad pues estas simplemente se han dejado olvidadas en los barrios industriales que los grandes edificios e increíbles arquitecturas de ciudades importantes ocultan.
* Entrevista realizada por Red Prensa Verde y Yucá Pelá a Cacique Leovigildo, Febrero de 2018. Tomado de: https://goo.gl/aqS5ky
**Documento Diagnóstico comunitario del estado de los derechos fundamentales del pueblo Zenú”, Ministerio de Interior, diciembre de 2014. Tomado de: https://goo.gl/WiRiXe
***Entrevista realizada por Red Prensa Verde y Yucá Pelá a Cacique Leovigildo, Febrero de 2018. Tomado de: https://goo.gl/aqS5ky





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